Cuando los sueños universitarios se vuelven realidad

By Andrew Thompson es estudiante de último año con especialidad en comunicaciones en Wheaton College en Illinois

Una nueva alianza de universidades cristianas quiere que el 25 por ciento de su estudiantado sea hispano para el 2015.

Para algunos, la educación es una expectativa. Para otros, es un sueño inalcanzable. Unos la miran como la puerta al triunfo, mientras que otros la ven como una tarea sin valor. Pero para Andrea Reyes Ramírez, es mucho más que eso. Es su ofrenda a Dios y su pasión.

El balancear la vida como esposa, madre, mentora en la ciudad, y estudiante de tiempo completo en el doctorado en la Universidad Regent en Virginia no es fácil. Para ella, ha llegado a ser un llamado superior. “Sentí el llamado a ser un rostro, un ejemplo para otras latinas.

“Quería que vieran a alguien que se parece a ellas, que hizo decisiones sabias, y que continuó su educación superior,” dijo Ramírez. Más que ver sus títulos como un ejemplo para los jóvenes hispanos, Ramírez los ve como una oportunidad de adorar a Dios. “Cuando amas a Dios con tu mente, estás abrazando la oportunidad que Él te ha dado. Si Dios te ha dado la oportunidad de continuar la educación superior, entonces puedes ver esto como adoración también.”

Su deseo de alcanzar un doctorado comenzó temprano en su vida, inspirada por su padre, tía, y tío—todos ellos con títulos doctorales. “Mi tía realmente fue la primera mujer hispana que vi que tuviera un Ph.D. Ella era mi rostro, alguien con el color de piel como la mía, y que entiende.”

Lo que hace increíble sus logros es la absoluta improbabilidad de alcanzarlos. Ramírez es la bisnieta de mexicanos levantadores de cosecha. Sus abuelos terminaron su educación al nivel de preparatoria. Su madre creció sólo hablando español, antes de matricularse en una escuela en inglés. La motivación de Ramírez de sobresalir vino al saber lo duro que su familia trabajó para proveerle oportunidades.

“Fue la idea ‘saber de dónde has venido’ y poder pararte en los hombros de quienes habían venido antes que tú para hacer que sus sacrificios valieran la pena,” dijo Ramírez.
Mejorando la cantidad de graduados

La experiencia de Andrea Ramírez es típica de los muchos desafíos que enfrentan los hispanos que buscan un título universitario como un paso hacia lograr el sueño americano—tener un buen trabajo, una familia, y su casa propia.

Hay ahora 50 millones de hispanos en Estados Unidos. Los estudiantes hispanos son ahora el mayor grupo minoritario en los planteles de educación superior. Los 2 millones de hispanos en las universidades hoy son responsables por el 74 por ciento del crecimiento total. La matrícula y el número de graduados hispanos están en el nivel más alto de todos los tiempos.

El crecimiento de la población hispana en los Estados Unidos no es algo nuevo. Ni tampoco lo es la tendencia de que los estudiantes hispanos que se gradúan de la preparatoria y la universidad son menos que los anglos. Por cada 100 estudiantes en toda la nación, 77 anglos y 55 estudiantes hispanos terminan la preparatoria. Las encuestas en las universidades revelan una tendencia similar. Por cada 100 estudiantes universitarios, 27 anglos y 13 hispanos se titulan.

La historia más nueva, sin embargo, es cómo están respondiendo las escuelas, iglesias, y sus líderes al deseo creciente de los hispanos de ir a la universidad. La National Hispanic Christian Leadership Conference (NHCLC), la organización cristiana hispana más grande en los EU con 40,000 iglesias miembros, se dedica a proveer nuevos recursos para enfrentar este desafío educacional.

Dirigidos por el Dr. Jesse Miranda, el “padrino” de los latinos cristianos, y el Rdo. Samuel Rodríguez, descrito por CNN como “el líder del Movimiento Evangélico Hispano,” la nhclc ha seleccionado la educación como un área de énfasis estratégico.

Una organización subsidiaria de la NHCLC, la Alianza para la Educación Superior de los Hispanos Cristianos, ha puesto una meta para de aumentar la cantidad de hispanos graduados de secundaria y preparatoria. Planean alcanzar esta meta por medio de crear nuevas redes y socios entre las iglesias evangélicas hispanas y los planteles cristianos de educación superior.

El papel del pastor de la iglesia local será crucial. Como escriben el Dr. Gus Reyes, el director de Educación de la NHCLC, y el Dr. Miranda en su reciente libro blanco, “El pastor es una autoridad involucrada en las decisiones que se hacen en casa y en la escuela.”

Un nuevo método para la alianza es promover el conocimiento en las congregaciones con respecto a los logros en la educación. Este año, la alianza está invitando a las iglesias para designar el primer domingo de septiembre como el domingo de la Educación Hispana Nacional. En ese día, líderes de la NHCLC motivarán a estudiantes para que dediquen su educación al Señor. Los líderes les confirmarán a los estudiantes que su iglesia local los apoyará.

Esta idea de la educación como servicio a Dios es precisamente el mensaje que Ramírez y su esposo Fabián comunican a la juventud de su iglesia. Durante sus primeros años de universidad, Ramírez sirvió como practicante en Hampton Place Baptist Church cerca de Dallas Baptist University. Ella trabajó con estudiantes de secundaria, dirigiendo estudios bíblicos y como mentora de latinas.

Esta experiencia en la gran ciudad era muy distinta de su pueblo rural de Gladeville, Tennessee. Durante su trabajo alli, hubo un tiroteo que hirió a dos hombres, y después alguien le robó su Jeep al estar estacionado en frente de la iglesia un domingo por la noche. “Era un lugar muy difícil del pueblo,” dijo Ramírez. Pero se mantuvo firme, trabajando al lado del hombre que más tarde sería su esposo.

Algunas de las estudiantes con los que ella trabajó en ese tiempo tienen entre 20 y 25 años y ministran con ella. “No puedo comenzar a decirte lo maravilloso que es,” dijo Ramírez. Muchas de estas latinas han logrado obtener un título universitario.

En otras partes, pastores están improvisando para ayudar a los estudiantes a conectar la educación con su fe cristiana. En Los Fresnos, cerca de Brownsville, Texas, el Pastor Robert Cepeda hace a los estudiantes depositar sus tarjetas con sus calificaciones en el platillo de la ofrenda. Dijo que esto señala que los primeros frutos de su labor académica se dan a Dios. Los miembros de la iglesia del Pastor Cepeda son invitados a orar diariamente por los estudiantes. El Pastor Cepeda aconseja a los estudiantes que pidan a los miembros de la iglesia ayuda con las tareas difíciles.

Otra área importante es mejorar la asistencia a la escuela. Los pastores están poniendo las expectativas altas, pidiendo a los estudiantes que alcancen el 100 por ciento en asistencia y hacer el cuadro de honor. Recientemente, Antonio Gonzáles Sr., pastor de Hyde Park Baptist, de Austin, Texas, trabajó con otros pastores locales para planear una reunión de jóvenes con el propósito de motivar a los estudiantes a mejorar sus calificaciones.

En su libro blanco, Miranda y Reyes dijeron que los padres hispanos y sus iglesias harían bien en hacer un rito de paso en la comunidad hispana el asistir y recibirse de la universidad. Les recomiendan a los miembros de la iglesia que hagan giras a las instalaciones de las universidades y que levanten fondos para becas. Miranda y Reyes creen que las iglesias deben unirse nacionalmente para proveer ayuda a los estudiantes que se encuentran en las universidades lejos de casa.

Líderes esperan que la nueva Campaña Nacional de Cristianos Hispanos Adopte-una-Escuela ayudará a reducir el alarmante número de alumnos de preparatoria que han abandonado los estudios, y que eso resulte en un aumento de matrículas en las universidades. El programa de Adopte-una-Escuela consiste en que la escuela preparatoria y la iglesia hispana trabajen juntos en la comunidad. Los pastores se unen con los directores de las escuelas y se comprometen a apoyar a la escuela a través de ser mentores, dar instrucción en inglés, tutoría después de la escuela, y entrenamiento en la tecnología de computadoras.
Metas audaces

Las universidades cristianas que pertenecen a la Alianza para la Educación Superior de Hispanos Cristianos están agresivamente formando nuevos hermanamientos y redes con pastores hispanos y sus iglesias.

Una razón importante para este esfuerzo agresivo es que estas instituciones cristianas se han quedado atrás de sus colegas seculares en el reclutamiento de hispanos. Escuelas miembros de la Alianza incluyen Oral Roberts, Regent, Liberty, Indiana Wesleyan, Cedarville y William Jessup, tanto como los seminarios Gordon Conwell y Denver.

Carlos Campo, el cubano-americano presidente de Regent University, preside la alianza. “La Educación Cristiana Hispana no es un oxímoron,” dijo Campos, el primer latino en la nación presidente de una universidad cristiana evangélica, al hablar en una conferencia de la alianza en octubre en Indiana Wesleyan.

Campo dijo que su propio triunfo profesional desafía las probabilidades siendo que ninguno de sus padres terminó la escuela preparatoria. “Eso es increíble,” dijo Marcela Chavab-Matviuk, la directora del Centro Latino de Liderazgo de Regent. “Si te guías por las estadísticas, él no debería tener un Ph.D., mucho menos ser el presidente de una universidad cristiana.”

Los líderes de la Alianza fijaron, lo que Campo llama “un número loco,” como su primera meta con el fin de enviar un mensaje sobre la necesidad de reclutar hispanos. La meta audaz es el 25 por ciento. La meta de cada institución miembro de la alianza es matricular un mínimo del 25 por ciento de estudiantes hispanos universitarios de tiempo completo para el 2015.

Una vez que la meta del 25 por ciento de matrícula ha sido alcanzado, el gobierno federal clasificará a una escuela como una institución que sirve a los hispanos (HSI). Dichas instituciones pueden solicitar fondos federales del Departamento de Educación de Estados Unidos para el desarrollo de la facultad, mejorías en las instalaciones, y apoyo a los alumnos. Aunque las universidades HSI representan tan solo el 10 por ciento de las instituciones de educación superior nacionalmente, aun así educan a más de dos terceras partes de todos los estudiantes hispanos universitarios.

Para dar un vistazo al futuro, veamos Vanguar University, en Costa Mesa, California. Ha alcanzado la meta del 25 por ciento. Con una población de universitarios que consta del 25 por ciento de latinos (y el 32 por ciento entre sus estudiantes de primer año) Vanguard calificará para ser clasificada este año como HSI. La universidad se encuentra a 37 millas de Los Angeles y está situada dentro de una de las más grandes poblaciones metropolitanas hispanas en la nación.

Otras escuelas cristianas, como Cedarville University, Ohio, o Gordon-Conwell Seminary, se encuentran al otro lado del espectro. Aunque no tienen esta ventaja demográfica, los administradores han aceptado el desafío del 25 por ciento.

Alvin Padilla, decano de ministerios hispanos en Gordon-Conwell, dijo que sí es posible aumentar la matrícula hispana y eso requiere un enfoque estratégico y un sin número de hermanamientos con iglesias en parte porque el 76 por ciento de la población hispana está concentrada en ocho estados.

En Cedarville, el personal de admisiones recluta alumnos que están activos en sus iglesias y proveen a la escuela una recomendación de su pastor. Roscoe Smithy, vice presidente asociado de admisiones en Cedarville, dijo, “Para nosotros, las relaciones son demasiado importantes. La oportunidad de asociarnos con NHCLC nos ayudará a mejorar esas relaciones y nosotros vemos eso como la clave para nuestro triunfo en reclutamiento.”

Smith dijo que el cambio de la composición étnica de la población norteamericana requiere que escuelas como Cedarville tengan que adaptarse. “Como institución, necesitamos cambiar. Hemos puesto en acción este año un director de matrícula multicultural y también un reclutador especialista en admisiones minoritarias.” Estos cambios, dijo él, han contribuido a un incremento del 69 por ciento de solicitudes de admisión de alumnos minoritarios desde el año pasado.

“Tenemos gente que está dedicada a enfocar sus energías en ese segmento del grupo de solicitantes, y estamos viendo buenos resultados.”

Catherine Hernández de Cedarville está al frente de ese esfuerzo en la escuela, donde la población a sus alrededores en el suroeste de Ohio es aproximadamente el 1 por ciento hispano. Como ex-alumna de Cedarville, Hernández ha trabajado en la escuela como reclutadora especialista multicultural por los últimos 16 meses. Una cubana-americana de Miami, Hernández disfrutó tanto su experiencia universitaria en Cedarville que envió una carta electrónica al presidente de Cedarville, dándole las gracias y rogándole traer más alumnos hispanos.

“Quería que más hispanos fueran entrenados en como presentar el evangelio bien articulado, por lo tanto me di cuenta que necesitamos reclutar más alumnos hispanos, dijo Hernández. La carta electrónica se convirtió en un trabajo en la universidad haciendo precisamente eso—reclutar alumnos de origen hispano, afro-americano, y asiático.

El reclutamiento de hispanos en la facultad y administración ha surgido como otra herramienta importante. Padilla de Gordon-Conwell dijo, “Una de las maneras más fáciles para reclutar alumnos es tener hispanos en la facultad. Piensen en la importancia de tener ejemplos modelos. Eso apela subconscientemente.”

La presencia de profesores en la universidad anima a posibles alumnos de preparatoria a continuar sus estudios y a ingresar en la universidad, porque les inspira el ver a profesores hispanos en su labor educativa. Padilla cree que el mensaje implícito es: “Si tú lo puedes hacer, yo también lo puedo hacer.” Smith de Cedarville dijo que los profesores y profesoras, y otro personal hispano traen su cultura con ellos a la universidad, creando un contexto agradable para los hispanos.

En un panel de la conferencia de la alianza en octubre, Padilla dijo, como parte de la iniciativa de diversidad de Cedarville, que la escuela busca aumentar su diversidad entre los fideicomisarios de la universidad. “Lo estamos estudiando a través de todo el espectro.”

En Regent, la universidad ofrece días para futuros universitarios a los alumnos de la escuela preparatoria y la universidad les entrega carnets de identificación con la fotografía del estudiante—todo para ayudar a los estudiantes a visualizar su meta. Campo dijo que entrevistó a estudiantes hispanos acerca de la universidad y un estudiante le respondió diciendo, “La universidad era un sueño—necesita ser una realidad, una expectativa.”
La familia y las finanzas

Basado en el censo del 2010, las familias hispanas son más jóvenes, más grandes y tienen ingresos familiares más bajos que el promedio de las familias anglosajonas.

Como resultado, las escuelas están cambiando sus métodos de promoción. En Cedarville, el personal de admisiones ofreció su primer evento multicultural para futuros estudiantes un fin de semana (en lugar de entre semana). Tales eventos pueden ser muy efectivos para el reclutamiento cuando se toma en cuenta a toda la familia.

“Necesitamos ver nuestros planteles desde la perspectiva de los estudiantes hispanos y sus padres. Estamos cambiando nuestra cultura aquí en el plantel para que sea más apropiado y hospedador a los estudiantes no-mayoritarios,” dijo Smith de Cedarville.

Normalmente para los hispanos, las visitas a las universidades son un evento familiar. “Los estudiantes latinos no van a la universidad, las familias latinas van a la universidad,” dice Marco Davis, el director de la Iniciativa de la Casa Blanca en Excelencia Educativa para Hispanos.

“Toda la familia vendrá— abuelos, abuelas, tíos, tías, dijo Jesse Miranda. La familia hispana promedio tiene 4.0 miembros, comparado a 2.9 en la familia anglo.

Padilla recordaba cómo sus propios familiares le acompañaron en sus visitas a las universidades. La visión de Campo para la educación cristiana superior pone el énfasis en un método relacional con los estudiantes y sus familias.

Cómo pagar o financiar la educación universitaria es otra área crucial de enfoque para las escuelas que buscan un incremento en su matrícula de hispanos. Más colegios y universidades están tratando un método distinto. Regent ofrece becas a través de las iglesias miembros de NHCLC. Los miembros activos de las iglesias afiliadas tienen derecho a recibir el 25 por ciento de beca para la colegiatura para cualquier de los programas de títulos hasta el doctorado en Regent.

La carga financiera para terminar un título universitario o licenciatura ha sido históricamente un estorbo para las familias hispanas. El promedio de ingreso de una familia latina es $40,900, un total de $10,000 menos del promedio nacional.

Andrea Reyes Ramírez de Regent tuvo que enfrentar varios desafíos financieros durante sus estudios. Se encontraba en camino a terminar su doctorado cuando comenzaron las complicaciones. Salió embarazada. Por cinco meses, manejó las responsabilidades de su trabajo de tiempo completo, sus estudios doctorales, y su embarazo. Pero su carga física fue demasiado pesada después de una visita alarmante a la sala de urgencia de un hospital. Recuerda preguntarse a sí misma, “¿Detengo mi programa de Ph.D. o renuncio a mi trabajo? No voy a dejar de estar embarazada”

Ella y su esposo decidieron que renunciaría a su trabajo y continuaría con sus estudios. Pero la presión financiera fue casi demasiado para ella porque había dejado su salario y el beneficio del rembolso de la tercera parte de su colegiatura a través de su compañía.

La pareja recurrió a la oración. Poco tiempo después, la NHCLC otorgó a Ramírez una beca parcial debido a su asociación con Regent University. “Fue casi al centavo, la cantidad exacta que habíamos perdido el año anterior,” dijo Ramírez.

“Fue maravilloso ver al Señor proveernos con una cantidad exacta.” Sin esa beca, Ramírez pudo haber dejado su sueño de toda la vida de terminar su Ph.D.

Las otras escuelas de la alianza se han comprometido a proveer tres becas completas a estudiantes hispanos que califiquen. Becas como esas son un intento para eliminar los obstáculos a la educación para los estudiantes hispanos. “Hay tantas barreras artificiales,” dijo Campo de Regent.

Pagar por la universidad es uno de los factores más grandes que influencian las decisiones educativas de los padres hispanos. “Algunas familias no ven más allá del costo” dijo Davis, el líder de la Iniciativa Hispana de la Casa Blanca.

Contribuciones públicas y privadas junto con becas y préstamos institucionales disminuyen grandemente el susto por el costo de la educación superior. Pero Davis menciona que muchos en la comunidad hispana tienen sus finanzas en el orden equivocado, comenzando primero con préstamos del sector privado, tarjetas de crédito, luego becas del gobierno, y finalmente, préstamos del gobierno. Él sugiere que se empiece primero con las becas (el “dinero gratis) y después moverse a los préstamos con intereses bajos del gobierno. Las tarjetas de crédito deben ser la última opción, dijo él.
Manteniendo a los estudiantes en las universidades

El mantener a los estudiantes hispanos en la universidad puede ser tan difícil como el reclutarlos. El Dr. Robert Reyes, catedrático de Family Studies en Messiah College, dijo que los estudiantes universitarios hispanos de primera generación en particular pasan un tiempo muy difícil.

La transición a la universidad es un tiempo más vulnerable para ellos que para otros estudiantes, dijo Reyes, nativo de Puerto Rico. “Todo es nuevo para ellos, y dependen grandemente de la becas para estar allí.”

Padilla de Regent dijo que una universidad necesita una “cantidad grande” de alumnos hispanos para que la escuela sea un lugar más hospedador. Para poder obtener ese número clave de estudiantes, Padilla sugiere enfocarse en áreas geográficas específicas y reclutar a varios estudiantes por año de esas áreas a través de una red de contactos.

Smith de Cedarville dijo, “Pensamos que vamos en la dirección correcta, pero aún nos queda mucho por delante.” La Conferencia Anual de la Alianza para la Educación Hispana se llevará a cabo en Cedarville University en el 2013. Con los hermanamientos con las iglesias y la dirección que NHCLC provee en la conferencia, las escuelas en la alianza están mejor preparadas para servir e inspirar a la comunidad hispana.

Catherine Hernández puede confirmar esto por experiencia propia de su participación en la conferencia el año pasado en Indiana-Wesleyan University. “Para mí, fue increíblemente inspirador estar en esa conferencia como una joven mujer hispana. Cuando escuché a Carlos Campo hablar de la necesidad de que más estudiantes hispanas continúen sus estudios para obtener un Ph.D., sentí una nueva convicción.”

Sólo el 4 por ciento de los adultos latinos (de 25 años para arriba) tienen un título avanzado. Campo habló de la gran necesidad de ejemplos modelo que continúen para obtener maestrías y doctorados. Hernández dijo, “Estoy solicitando admisión en la escuela graduada porque lo escuché hablar.”

Andrew Thompson es estudiante de último año con especialidad en comunicaciones en Wheaton College en Illinois.

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