Los Cristianos y la sangre de Jamey Rodemeyer

[Publiqué esto en mi blog el 20 de Septiembre de 2011. Acompañando al artículo había una fotografía de Jamey Rodemeyer. En la fotografía, al lado de la cara de Jamey, escribí: “¿Crees que ser gay es un pecado? Entonces parte de la sangre de Jamey Rodemeyer está en tus manos.”]

Jamey Rodemeyer es un chico de 14 años de Buffalo, Nueva York, que esta semana, tras años de ser acosado por ser gay, se suicidó.

Si eres un cristiano que cree que ser gay es una ofensa moralmente reprensible en contra de Dios, entonces compartes una mentalidad, visión del mundo y estructura moral con los chicos que acosaron a Jamey Rodemeyer, literalmente, hasta la muerte. Son tu ethos, tus convicciones y tu teología las que informaron, apoyaron y estimularon su crueldad.

Los cristianos que creemos que Dios creo a los homosexuales en Su imagen y semejanza tal como hizo con los heterosexuales te rogamos que reconsideres tu teología – que no hagas más que estar abierto a una interpretación alternativa, completamente creíble, académicamente fundamentada de una o dos líneas de Pablo.

¿Cómo puedes estar dispuesto a no hacer algo tan simple, cuando ves el horrible costo final de negarse a hacerlo?

Cristo murió para que pudieras amar más. Y ahora apoyas y participas voluntariamente en un sistema que permite que se use al mismo Cristo como justificación moral del más vulgar tipo de abuso. ¿Cómo pudo suceder eso? ¿Cómo algo tan bueno pudo salir tan mal?

Vuélvete, amigo. Y cuando lo hagas, abre tus brazos. Descubre esperando a abrazarte a un nuevo Cristo detrás del caparazón relativo del que habías heredado. Jesucristo murió por tus pecados. Eso fue increíblemente bello. Ahora Jamey Rodemeyer ha muerto de tus pecados. Eso no lo es. Ese es el mismísimo infierno del que, horriblemente, has logrado convencerte que tu vida rechaza.

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