Futuro, Esperanza y Misterio

Cuando uno espera a Dios, no hay certitud ni miedo. Solo esperanza.

Esperar se hace en el presente, pero se directa aun mas lejos. El espero se define por su estado temporal, su tiempo. El pasado no vale para la esperanza. No hay pasado ni historia, solo queda lo que no se ha actualizado. El futuro.

Es decir, en su forma temporal, el futuro no es misterioso. Aun mas, el futuro es misterio en si. Por eso, no se puede entender al futuro sin considerar su aspecto divino. Lo que define al futuro es su misterio, la ausencia de su actualización. Su falta de pasado o presente.

Un misterio no es simplemente lo que no se ha entendido. El misterio es todavía mas radical, es lo que solo existe en forma potencial, lo que no se ha hecho presente. En una manera de hablar, el misterio es lo que no existe, lo que viene solamente en la potencia del futuro. El futuro que esperamos: un misterio.

La fe nos directa al futuro, al misterio. En Adviento esperamos a la presencia de Dios en forma humana. La Encarnación. El misterio de Cristo nos visita en el pasado, en la historia humana,  y también en la realidad diaria de la presencia de Dios. Pero es su futuro, su misterio, que nos llama a responder con una esperanza real que cree con fe y ama sin miedo.


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