¿Como Santificar las Fiestas?

¿Como Santificar las Fiestas?

Los niños imitan lo que ven – es un hecho indiscutible. Asimismo, un aprendiz aprende de lo que observa al maestro. Independientemente de cuánto conocimiento académico o preparación tenga uno, la experiencia personal es la forma más confiable de transmitir y retener el conocimiento. Los maestros saben que la repetición es clave para que los estudiantes recuerden el material enseñado. Últimamente, he estado viendo videos y documentales en línea sobre orangutanes. Los jóvenes animales aprenden comportamientos observando a sus madres, y los que están en cautiverio o en instalaciones de rescate aprenden comportamientos humanos rápidamente a través de la imitación.

En casa de niño a medida que se acercaba el fin de semana, la pregunta que siempre se hacía era: “¿A qué misa iremos este fin de semana?” Sin embargo, a medida que crecí, aprendí que muchas familias no hacían esa pregunta, sino que se preguntaban: “¿Iremos a misa este fin de semana?” Solo recuerdo una vez de niño faltar a misa el domingo y se debió a un mal funcionamiento de la empacadora en medio de empacar heno en nuestra granja, por lo que no pudimos regresar a Augusta desde la granja para la misa dominical de las 6:00 pm en Saint Mary on the Hill.

La transmisión de nuestra fe de generación en generación depende de la imitación. Es el ejemplo de los padres que asisten fielmente a Misa lo que enseña a los niños la importancia de santificar el domingo. El enseñar a los niños a hacer oración con el ejemplo planta semillas que luego crecerán fuertes. La profundización de la fe de los padres les permite responder a las preguntas de sus hijos. Es imposible decirle a un joven que la iglesia y su relación con Jesús son importantes si el adulto que lo aconseja no lo refleja con su ejemplo.

Santificar el día de reposo o domingo se ha vuelto más difícil hoy en día. En un mundo cada vez más secularizado el domingo se ha convertido en un día más de trabajo y compras. Hay deportes, actividades escolares, mandados que hacer y responsabilidades del trabajo. Sin embargo, la Palabra de Dios nos recuerda que “todavía queda un descanso sabático para el pueblo de Dios. Y el que entra en el reposo de Dios, descansa de su propia obra como Dios de la suya. Esforcémonos, pues, por entrar en ese reposo” (Hebreos 4, 9-11).

No podemos esperar ganar la carrera sin un buen entrenamiento, u obtener buenos frutos de un árbol malo. Nos esforzamos por santificar el día de descanso no solo para glorificar a Dios sino también para ser restaurados nosotros mismos. El domingo es un buen día para visitar a familiares y amigos, organizar una actividad familiar, hacer un proyecto de servicio con familiares o amigos, minimizar el uso de tecnología o redes sociales, romper la rutina semanal yendo a un parque o para ponernos al día con esas cosas que nos rondan por la cabeza y nunca tenemos tiempo de completar. Lo más importante es que el domingo es un día para apartar tiempo para adorar a Dios en familia y como comunidad. Es principalmente con el ejemplo que estos hábitos y actitudes se transmiten de generación en generación. Si no vivimos esto, tampoco lo harán nuestros hijos o los hijos de nuestros hijos. La santificación del domingo asegura la fidelidad a lo que Jesús nos ha enseñado y nos da el necesario descanso semanal.


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