Oración litúrgica, oración de la Iglesia

Oración litúrgica, oración de la Iglesia June 28, 2022

Mi profesor de derecho canónico en el seminario procedía de la hermosa isla mediterránea de Cerdeña. Impartió el curso introductorio a solo ocho de nosotros: y cada uno venía de un país diferente excepto mis dos compañeros sirios. El Padre Urru siempre daba inicio a la clase con una oración en italiano la cual rezaba rapidísimo. Como solo tenía esta clase los viernes por la mañana, al pasar las semanas, podía captar mejor las palabras de la oración. Finalmente, decidí estar listo con mi pluma en mano para escribir la oración al inicio de clase. El primer intento solo me llevó a la mitad. El viernes siguiente pude escribirla toda. ¡Era una oración hermosa!

Pasó el fin de semana y el lunes por la mañana estaba en la capilla del seminario a medio despertar a las 6:15 am para el rezo de Laudes – la oración de la mañana. Cuando el sacerdote ofreció las palabras de la oración final, no podía creerlo. Oró: Tu gracia, Señor, inspire nuestras obras, las sostenga y acompañe; para que todo nuestro trabajo brote de ti, como de su fuente, y tienda a ti, como a su fin.

Allí estaba. La oración del Padre Urru en mi propio breviario, que es el libro que contiene lecturas bíblicas y las oraciones que todo sacerdote promete rezar cuando es ordenado diácono. ¡Ya había rezado la oración del Padre Urru en inglés cada cuatro semanas desde el día que ingresé al seminario! Me decepcionó un poco saber que el Padre Urru no hubiera compuesto él mismo la oración con la cual empezaba su clase, pero el Padre había hecho bien en extraer de la tradición litúrgica de la Iglesia una oración tan apropiada para dar inicio a su trabajo.

Al concluir una misa fúnebre, es bastante común que uno de los asistentes se me acerque y diga algo como: “Padre, esa misa fue tan hermosa” o “esas fueron algunas de las oraciones más bellas que he escuchado en mi vida”.  Las oraciones que entregan a los difuntos en las manos misericordiosas de Dios y piden consuelo para los que permanecen vivos son unas de las más conmovedoras de la Iglesia. La oración litúrgica está profundamente arraigada en la meditación de la Sagrada Escritura y en la experiencia vivida por la Iglesia a lo largo de los siglos. Estas oraciones a menudo pueden pasar desapercibidas por los oyentes, pero se puede encontrar mucha gracia al escuchar con atención, especialmente a la oración de apertura o Colecta de la Misa que se reza justo antes de las lecturas.

En el vigésimo séptimo domingo del tiempo ordinario el sacerdote pide: “derrama sobre nosotros tu misericordia perdonando lo que inquieta nuestra conciencia y concediéndonos aun aquello que no nos atrevemos pedir.”  Puede que no ore con estas palabras cuando me siento en silencio en oración, pero esta oración de la liturgia eleva mi mente a considerar los momentos más difíciles de la vida que la conciencia teme recordar, y cuáles son precisamente esas cosas que no me atrevo a pedir en oración porque quizás tengo demasiado miedo de pedirlas.

Santa Teresa de Ávila decía de la oración más perfecta: “Cuantas veces repitamos el Padrenuestro… deleitémonos en él”. Jesús nos ha enseñado la oración más completa, de la cual toda oración que elevamos a Dios tiene su origen e inspiración. La oración de la Iglesia nos guía a lo largo de la vida facilitando nuestras conversaciones con Dios, para que nuestras vidas puedan encontrar un fin con Dios.

Picture is mine, all rights reserved.  Sacred Heart, Warner Robins, Georgia, April 2022.


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