El Hará Un Camino por Francis Frangipane

El Hará Un Camino por Francis Frangipane

Impuestos, amenazas de ataques terroristas, enfermedades y envejecimiento, finanzas, conflictos políticos, relaciones familiares, problemas en las Iglesias, obtención de seguros, imposiciones para viajes aéreos, perdidas de trabajo, precios del combustible, guerras, injusticia, muerte – estos son solo algunos de los pocos enemigos que la mayoría de nosotros enfrentamos cada día. Aun así, permítame asimismo decirle lo que el Señor ha hablado a mi alma.
 
“Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.”(Fil. 4:6-7).
 
El Señor no quiere que nosotros poseamos simplemente una paz generalizada, basada en no tener un problema en particular; ni es Su plan darnos una leve paz espiritual y mundana. Si seguimos la secuencia de obediencia que El presenta, Su intención es abrigarnos en Su propia paz: la imperturbable paz de Dios.
 
La paz de Dios es la profunda calma que envuelve el proceso de pensamiento del Omnipotente. El nunca está ansioso, siempre a cargo, nunca sin una solución. El ve el final desde el principio y ve las necesidades del hombre desde un lugar de recursos y capacidades ilimitadas. El percibe las necesidades de Sus hijos con ambas, compasión y confianza, porque todas las cosas son posibles para El.
 
La paz que El da no solamente proviene de Él, es una extensión de El- es la sustancia misma de Su paz. Es la paz de Dios. Es ese manto divino que El dice  “guardara {nuestros] corazones y…mentes en Cristo Jesús.”
 
Increíble.
 
Muchos Versículos  La Misma Promesa
Puede que algunos desafíen mi interpretación, mas recuerde la promesa del Salvador:
 
“Les doy la paz. Pero no una paz como la que se desea en el mundo; lo que les doy es mi propia paz. No se preocupen ni tengan miedo…” (Juan 14:27).
 
Nuevamente, Pablo dice,
 
“Ustedes fueron llamados a formar un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo. Dejen que la paz de Cristo gobierne sus corazones, y sean agradecidos” (Col 3:15).
 
Estas Escrituras y otras revelan que existe un lugar de refugio para nosotros, una dimensión cuidada por la paz misma de Dios, donde podemos morar. Mientras ingresamos a esta dimensión de confianza, el Dios de paz promete en realidad aplastar a Satanás bajo nuestros pies (Rom. 16:20).   
 
 Dale Una Oportunidad a la Paz
Por supuesto, nosotros debemos decidir que dimensión va a presidir sobre nosotros. Así, la Escritura dice, “Dejen que la paz de Cristo reine, “y “No se preocupen ni tengan miedo,” y “oren y pidan a Dios todo lo que necesitan.” Las palabras y verbos hablan de elecciones que podemos hacer respecto a las realidades a nuestro alrededor. Recuerde, aun mientras las circunstancias comiencen a turbar su corazón, puede usted alejarse del miedo. Porque la paz de Dios está al alcance también. Tome autoridad sobre su preocupación, y actitud, porque ella “conduce solamente al mal” (Salmo 37:8). En cambio, páreseen fe sobre las promesas de Dios. 
 
La paz es nuestro escudo y la Palabra de Dios nuestra arma. Por tanto, lleve cautivo todo negativo e incrédulo pensamiento que podría magnificar los problemas antes de magnificar al Señor. Nuestro Padre sabe lo que necesitamos antes de que le pidamos (Mat. 6:8).
 
¡Deje de intentar y conozca que El es Dios! Si está cansado, venga a Él y tome Su yugo. Encontrara descanso para su alma. Finalmente, recuerde las palabras del apóstol Pablo de hacer conocidas nuestras peticiones “con acción de gracias.” Muchos han estado pensando demasiado y agradeciendo muy poco. Por tanto, echemos nuestras ansiedades sobre el Señor, porque ciertamente El tiene cuidado de nosotros. El hará un camino.


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